Te ofrezco mis silencios,
pues ya he dicho mucho.
Hoy las palabras que brindo
son sólo humo
que disfraza lo que corre en mí.
Tanto afán de hablar,
tanto afán de correr...
¿Dónde quedan los trinos
y con ellos
dónde se han postrado
los pájaros que trinaban
aquella tarde sepia
de antaño?
Hoy la boca se ha callado
permitiendo escuchar
lo simple que le da forma a la vida.
Te ofrezco mis silencios,
pues ya he dicho mucho,
para que callemos
y tratemos de recordar, de ser.