Danzante,
sublime el huracán
que llevas dentro...
tus ojos perdidos
en tu mismo ser,
en tu misma alma.
A ti,
dama,
sueños errantes
que irrumpen las noches;
sueños errantes
cual fantasmas del pasado.
Tú,
dama,
que sabes de la luna,
que sabes de la alegría,
que sabes de la lágrima.
Errante,
dama,
vida que en esplendor está,
vida que quiere ser,
vida que se requebraja y se rehace
en su sonrisa,
en su esperanza.
Danzante,
el dolor es tu amo,
dueño de tu sentir...
tu corazón se sostendrá,
la lágrima caerá,
la lágrima caerá.