-Acercamiento de la apreciación de una vida a su entorno-.
Escritos por Daniel Bustamante Castaño.
Escritura Experimental.
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jueves, 30 de octubre de 2014

La rata, el viento y el niño

Nubes se yuxtaponen entre la vista del niño y el sol.
Son días turbios, donde las preguntas abundan como partículas de oxígeno en el aire.

El niño sueña con una rata y un largo camino, lleno de aquel sadismo que asegura estar disfrutando, mas que con el tiempo se da cuenta que para lograr su placer, necesita concebir resignificaciones en el dolor.

Es un sueño. -Es difícil recordarlo-
La rata oscila en todas las direcciones generando un ritmo de angustia inquietante en el que la palabra tiempo pierde su fuerza... 
Convirtiéndose en horas y días.
Convirtiéndose en pasado y futuro.

Olvidando la esencia del segundo en el prisma incoloro.


Continúa el camino y la rata desaparece de la percepción.

Son días turbios y el niño disfruta jugando y cantando bajo las gotas de lluvia tan fuertes e inofensivas como no lo son las palabras de muchos de los humanos.

La rata susurrando en la cabeza del infante y
/el niño anhelando olvidar el egoísmo, la maculada envidia y la roja perversidad. Mas es inviable que él obvie que existe en cuerpo ni que como él, perviven otras masas de vísceras.
-Lo obviará en 'la' exhalación-

¿Qué podría hacer aquel expectante para vaciar las horas y días en el prismático universal y así vislumbrar un reflejo de la transparencia del segundo?

Las ratas respiran aire, como también lo hacen los niños.

Mas el viento puede no estar siempre estático. -Fluido vital
El viento oscila en todas las direcciones generando un ritmo de incierto abandono en el que la palabra tiempo es en su esencia...
Y la rata podría hallar su camino el el día turbio.
Y el niño podría hallar su camino en el día turbio.

Olvidando su insulsa necesidad de co-pervivencia.


Continúa el camino y no hay nubes yuxtapuestas entre la vista del niño y el sol.
El prismático universal vislumbra un verde, -ahora-, sin opacidad en la sinceridad
y
/el viento susurrando en la cabeza del infante,
/el niño se concibe en sadismo no satanizado, en egoísmo no satanizado, en sinceridad no satanizada.

Las ratas existen. Los niños también.

La rata madurará en su podredumbre.
El no opaco verde será, -dicen-, transparente como el viento.
El niño flotará en su no satanizado sadismo
/hasta que sea transparente con el viento.

No se soñará. -Es complejo concebir-

viernes, 24 de octubre de 2014

El vuelo de la mariposa y el dragón

Tan fugaz
/se es en la vida.

La gota de agua
volviendo al mar.

Como dragones,
como mariposas...
El humano se funde en Él.

Siento.

Tan fugaz
/es la esperanza.

El segundo
proviene de un 
árbol de melocotón.

La mariposa
es con el dragón...
Somos uno en Él.
Volvemos a Él.

Siento.
Vuelo.

PAZ

La virtud de la paz
se inspira
en la roca firme,
a merced de la
/decisión
de cada humano,
/hacia la caridad
de ser en ésta
/esfera
sincera y comunal.

El humano hoy en búsqueda de un mundo mejor.

El turbio río
perpetuamente
/se clarifica
en la virtud del 
Te.

El agua es transparente.
Somos gotas en el denso mar universal.

viernes, 17 de octubre de 2014

La armonía del dulce momento

A S. Sotelo.

Siento
y se concibe tan naturalmente
como la ola llega a la arena...

y las huellas del uno son
/sosteniendo el dos.

Siento
y el canto de los pájaros
resplandecen en el sol
/siendo en la luna...

y la espera es agridulce.

La ambrosía es agridulce.

Siento
y el ahora es eternidad
como la nada en que se suscita
/la ilusión del lenguaje...

y voy olvidando quién soy.

Siento
y me siento uno
con la armonía del dulce momento...

y la ambrosía es agridulce.

domingo, 5 de octubre de 2014

Olvido

En ocasiones olvido que tengo veintitrés
/años.
Mi rostro es joven
y la comprensión del mundo me hala
/a la simplificación
del adulto.

Soy en un universo de colores
y
mi corazón, a veces,
sólo quiere apreciar el blanco y el negro.

Mas solo tengo veintitrés
/años
y
mi corazón se convierte en prisma.
Puedo esperar.