Camina con una falsa dirección,
vive por medio de una esperanza sin garantía,
sonríe hacia la nada y
espera acordar cosas sin ningún precedente.
Incierto, amado, alegre, autoconmiserado y quizá torpe,
son palabras que lo definen.
Conoce poco de piedad, de cortesía y de hermandad;
conoce mucho de torturas, de golpes y de tristeza.
Decide sus pasos con un ceño fruncido y él, prevenido;
alegra su fe en débiles palabras de consuelo.
No se indigna y olvida fácilmente;
eso sí, no perdona, pero cree hacerlo.
Se sustenta en felicidades, gozos y brincos de emoción;
es de un sentir totalmente efímero.
Es capaz de hallar bienestar en el mínimo momento;
puede dar aliento, incluso, cuando él mismo no lo tiene.
Yo digo que mira su colectivo sin mayor reparo,
lleno a rebosar del mayor egoísmo;
sin saber que en momento de angustia,
busca con ojos cerrados el hombro ajeno para desahogar.
Un ser tan, tan perfecto; infinitamente contradictorio.
Es vil, cínico, perverso, manipulador, malvado;
pero cariñoso, tierno, sublime, sincero, radiante...
Es de hermosa naturaleza.
Quizá esté describiendo a mi ser con lo que escribo;
quizá esté escribiendo lo que pienso en la cosmovisión filantrópica que tengo.
Hago una mezcla muy subjetiva de lo que percibo,
que seguramente el día de mañana cambiará magistralmente.
-Acercamiento de la apreciación de una vida a su entorno-.
Escritos por Daniel Bustamante Castaño.
Escritura Experimental.
(C) Se permite la difusión del contenido del presente blog antológico, siempre y cuando sea sin ánimo de lucro y respetando los derechos de autor.
domingo, 18 de marzo de 2012
Concepción de hombre a dieciséis de marzo de dos mil doce.
lunes, 5 de marzo de 2012
Lo que hace hombre a un hombre
Lo que hace hombre a un hombre
no es sólo el hecho de tener pene.
Lo que hace hombre a un hombre
es su fortaleza al momento de amar,
es poner mano dura a sus asuntos,
es enfrentar la vida con determinación.
Lo que hace hombre a un hombre
no son las peleas de gallo ni el whisky,
mucho menos lanzar su puño
en contra de otro ser humano.
Lo que hace hombre a un hombre
es actuar con diplomacia,
es actuar con objetivos claros
a su razón de ser, a principios éticos.
Lo que hace hombre a un hombre
no es su habilidad para ser bárbaro,
ni tampoco ir a traicionar un corazón
con cinco más, a la espera de complacencia.
Lo que hace hombre a un hombre
es el conocimiento de sí mismo, de su raza,
es el disfrutar de un mundo banal
pero viviendo en un mundo cognitivo y espiritual.
Lo que hace hombre a un hombre
no es el insultar, no es humillar,
no es descargar el miedo en otro
actuando hostilmente y sin nobleza.
Lo que hace hombre a un hombre
es que el género trascienda más allá
que únicamente limitarse a la fisionomía;
es un actuar varonil enmarcado por el arte.
Lo que hace hombre a un hombre
no es el repudio, ni tampoco el odio;
no es la represión, ni mucho menos
el esconder las emociones que el alma grita.
Lo que hace hombre a un hombre
es aceptar su realidad,
es cantar, pintar, escribir, pensar libremente;
es fundirse con el cuerpo, con el ser de otra, de otro con amor.
Lo que hace hombre a un hombre
no es una voz cruda, ni un zapatear fuerte;
no es actuar febrilmente ,
intentando la caída y la lágrima ajena.
Lo que hace hombre a un hombre
es obrar de una forma cortés,
es velar que su alrededor progrese
y esté en bienestar.
Lo que hace hombre a un hombre
no es simplemente tener una barba
ni un cuerpo "apoteósico";
no es despreciar el conocimiento ni la sabiduría.
Lo que hace hombre a un hombre
es tener una mirada subjetiva pero cuerda,
es ver con inspiración la naturaleza,
todo lo que el Universo le ha brindado.
Lo que hace hombre a un hombre
es actuar en conciencia de la filantropía.
no es sólo el hecho de tener pene.
Lo que hace hombre a un hombre
es su fortaleza al momento de amar,
es poner mano dura a sus asuntos,
es enfrentar la vida con determinación.
Lo que hace hombre a un hombre
no son las peleas de gallo ni el whisky,
mucho menos lanzar su puño
en contra de otro ser humano.
Lo que hace hombre a un hombre
es actuar con diplomacia,
es actuar con objetivos claros
a su razón de ser, a principios éticos.
Lo que hace hombre a un hombre
no es su habilidad para ser bárbaro,
ni tampoco ir a traicionar un corazón
con cinco más, a la espera de complacencia.
Lo que hace hombre a un hombre
es el conocimiento de sí mismo, de su raza,
es el disfrutar de un mundo banal
pero viviendo en un mundo cognitivo y espiritual.
Lo que hace hombre a un hombre
no es el insultar, no es humillar,
no es descargar el miedo en otro
actuando hostilmente y sin nobleza.
Lo que hace hombre a un hombre
es que el género trascienda más allá
que únicamente limitarse a la fisionomía;
es un actuar varonil enmarcado por el arte.
Lo que hace hombre a un hombre
no es el repudio, ni tampoco el odio;
no es la represión, ni mucho menos
el esconder las emociones que el alma grita.
Lo que hace hombre a un hombre
es aceptar su realidad,
es cantar, pintar, escribir, pensar libremente;
es fundirse con el cuerpo, con el ser de otra, de otro con amor.
Lo que hace hombre a un hombre
no es una voz cruda, ni un zapatear fuerte;
no es actuar febrilmente ,
intentando la caída y la lágrima ajena.
Lo que hace hombre a un hombre
es obrar de una forma cortés,
es velar que su alrededor progrese
y esté en bienestar.
Lo que hace hombre a un hombre
no es simplemente tener una barba
ni un cuerpo "apoteósico";
no es despreciar el conocimiento ni la sabiduría.
Lo que hace hombre a un hombre
es tener una mirada subjetiva pero cuerda,
es ver con inspiración la naturaleza,
todo lo que el Universo le ha brindado.
Lo que hace hombre a un hombre
es actuar en conciencia de la filantropía.
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