Entre sueños trato de encontrarte,
de hallar tu alma sumida en la tranquilidad
de la espera,
del amor y el deseo.
Entre sueños vago cada noche,
queriendo que mis pasos me conduzcan
a lugares hermosos
contigo de la mano,
besándote.
Entre sueños anhelo momentos gratos,
en los que nuestros seres rían estruendosamente,
aniquilando toda aflicción,
pesar y sufrimiento
por no estar juntos,
en cuerpo.
Entre sueños estoy yo construyendo castillos,
murallas y grandiosos campos inimaginables,
esperando perderme en la eternidad,
desviarme de cualquier rumbo,
girando mi camino hacia lo desconocido,
extraviándome en el todo,
solamente contigo.
Entre sueños me sumo cada noche sin falta,
desde que te conocí,
desde que tu luz marca sonrisas afables en el día
y que en la noche la melancolía
se torna alegría;
aferrándome solo a tu recuerdo,
a tu rostro inspirador
y lleno de gracia.
Entre sueños trato de olvidar que estás lejos
y asumo que no ha de haber pena
por tantísimo gozo que a la distancia
nos brindamos mutuamente,
añorando el bienestar del otro;
queriendo estar presente en tu mente,
en tu existir,
en tu verdad.
Entre sueños me animo con recuerdos,
recordando tu risa bajo el cielo.
Ese cielo que nos vio ser felices
y que dispuso todo su ser,
a nuestro favor
para nuestros propósitos,
solo para nosotros.
Entre sueños trato de asumir que aún
todo es real.
¿Por qué habría de querer suponer lo contrario?
Si recuerdos tan puros y hermosos
me hacen bien,
me hacen sentirte cerca.
Entre sueños quiero llegar a amarte intensamente...
quiero que ese día arribe a nuestras vidas
y que nos hagamos a ese sentimiento
sin resistencia, aceptándolo
como un grandioso regalo del Todo.
Entre sueños quiero despertar y verte a mi lado,
sabiendo que todo es una realidad, una perfecta realidad
que comparto contigo y no temiendo, sino que siendo valiente
al hecho de que perdurará.