A la angustiante incertidumbre
/sería la mesosfera el límite,
como para la flor
son sus delicadas líneas
a la vista del ojo humano.
Siento mi corazón palpitar
y al aire entrar y salir
/por mis pulmones,
como si bien conociera ya los recovecos
de los incesantes círculos de mis alvéolos.
Pero sólo conozco de una frontera:
El miedo.
Aún en mis días
/y en mis noches
existe una pregunta.
Una cuestión que es tan eterna
como la eternidad misma.
Y muero cada día intentando comprender.
Aún en mi sonrisa
/y en mi llanto
existe un recuerdo.
Un rostro expectante, hoy,
como el tuyo, hoy, al mío.
Pero sólo conoceré de una frontera:
El miedo.
Siento mi corazón palpitar
y mi alma se percata
/que aún vive,
como el amanecer que nace frente a los ojos,
y la luna que de improvisto, sonríe a la sonrisa.
No conozco el límite de mi sentir;
/-sería- el momento en el que Yo no respire...
mas espero como la flor,
a ambos, un sentir que sólo ha existido de hoy en hoy
a la vista sólo de nosotros dos.