Los años pasan,
pasan casi de improvistos.
La vida transcurre,
de una forma extraña;
desde un extraño proceder.
Han sido dos años.
¿Pasaron cosas?
¿Significativas?
Me siento en el mismo punto,
enfrentando los hermanos gemelos
de los diferentes fantasmas
que dejé atrás.
Es curiosa la forma del Universo,
curiosa como nos hace sentir.
Hipócritas, mentirosos, manipuladores
es lo que nos manda para convivir.
Sigo.
Pienso.
Muero.
Heme aquí,
sentado en donde masas de almas
se mueven, caminan diariamente.
Puras y obscuras; más en penumbra
para ser exactos...
Ellas, llenas de malicia
a inculcar a los demás.
Confusiones, tormentos.
¿Basta?
¿Quiero parar?
¡Caos!
Días y horas,
he visto correr.
Meses y años,
me han visto crecer.
¿Para qué?
¿Qué sentido ficticio a la vida dan?
Aquellos ignorantes que aparentan vivir.
A la espera de nada, al sueño vacío, a la estupidez del todo es por lo que viven.
¿Envidia?
Respiro.
Cansa el sentir,
el saber que viene,
que Dios llega a la no espera.
A la sorpresa, al encanto;
es con lo que graciosamente juega.
Y mientras ríos y
lagos de sentires y
pensares llegan,
muero interiormente.
¿Por qué?
Caso omiso
hago a esta apreciación.
Y concluyo...
Concluyo...
Concluyo...
¿A la espera un concluir aguarda?
Conclusión más la mente tiene.