-Acercamiento de la apreciación de una vida a su entorno-.
Escritos por Daniel Bustamante Castaño.
Escritura Experimental.
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domingo, 19 de febrero de 2012

Un principio solitario que aguarda

Hay un principio en cada relación humana.
Es un principio en el que sólo habitan expectativas;
curiosidad acerca de lo que reside en el alma,
ganas de adentrarse en una mente ajena, explorarla.


Es un principio solitario de testimonios,
es un vacío que provoca ser llenado con palabras.
Un principio que es totalmente incierto,
acerca de un futuro que sólo la vida conoce.


Un principio solitario que aguarda emociones, brindadas con el corazón;
que aguarda la no decepción, que es difícil de no cometer
simplemente por la no comprensión de que de el otro ser,
poco o nada es lo que se debe esperar.


Nacen dudas, preguntas que se instalan en el ser,
¿será algo fructífero y benéfico al aprendizaje?
¿podré reír, gozar, enseñar, dar y recibir?
Esas cuestiones se las dejo al respirar del todo.


No soy quien para juzgar la aparición de una vida.
Los seres simplemente llegan, llegan a transformar,
junto con la incertidumbre de lo que será una 
relación interpersonal, con alguien que acaba de aparecer.


Retomo miradas del pasado y las comparo con las del presente,
no hay medida, no hay parecido en lo absoluto;
lo que existió ya murió y una primavera espera a ser descubierta,
sea cual sea la senda que se habrá de tomar.


Pido que haya falta de equivocación, que falte la exageración
en los actos que aguardan, a la espera de ser realizados.
Pido una senda cordial que se ramificará y se dirigirá
al antojo de la mente por donde considere oportuno.


Hacen falta argumentos para proseguir con éste escrito,
argumentos que quizá, aparezcan con el tiempo;
aquel que se encarga de construir y destruir el caminar,
aquel que hace modificar el sentir, el ver y el entender.

martes, 7 de febrero de 2012

Navegando en mí

He conformado un mar de lágrimas;
un mar en el que intervienen tormentas,
desastres, quietudes, silencios.
Un mar del bien y del mal.


Navego en mi pasado,
veo los rostros que ya se fueron,
siento las caricias que ya no se dan,
pienso en el acto afligido.


Navego en mi pasado,
tratando de revivir situaciones,
anhelando reconstruir sonrisas,
deseando poder quitar la mano del error.


Del todo que hubo en mis manos, del exceso,
reaccionaba,
manifestaba,
no podía estar en quietud.



Ahora sin ti,
mi vida está destinada al desconsuelo.
Te clamo en las noches, clamo sentir tu energía;
pido a la existencia compartir tu aire de  nuevo.



No singlo, no hay dirección para nada.
Reiterativo soy en mis lamentos,
lamentos de un ser, de un alma,
que quiere llegar a un buen navegar.


Navego en mi presente.
No me explico el por qué del curso que ahora tiene mi vida,
no comprendo lo que sucede a mi alrededor.
No soy capaz de dar explicación de un origen.


Navego en mi presente,
navego sin rumbo alguno,
esperando solitario a que mi ser encuentre alivio,
a que esté en tranquilidad.


Disturbios caóticos, diluvios de sentimientos;
cruzo,
respiro,
trato de ponerme en quietud.


Nunca había arrepentido sentimiento en mi corazón,
hoy lo hago, consciente del daño que causé, que causamos,
comprendiendo tu dolor, aceptando tu legado,
pidiéndote que regreses.