encontrándose con las mías
junto a una insípida sonrisa
que ni siquiera en el rostro se marca.
Nuestras miradas en el aire
hablan y pronuncian el silencio.
Silencio que coharta el acto
y las desvanece en lo que no ha sido.
Tus miradas y las mías,
divididas por una pared de cristal,
se besan y se piensan...
nuestras miradas.
A la enmarcada por el escarlata.