Quien hoy escribe
es quien alguna vez existió.
Su rostro ha cambiado
y el tiempo comienza a dejarse palpar,
en medio de la incertidumbre
que produce su propia esencia.
Floto.
Río.
Hoy como ayer.
Su rostro permanece
y hoy se muestra en su mirada firme
ante la luz que se trata de ahogar,
pero que aún explota en fuego.
Quien hoy escribe,
también, es quien hoy existe.