Lo material invade, perturba.
¡Ah, qué paz la que había cuando no era de trascendencia todo este juego de apariencias!
Hoy eso ya no es más
y lo que queda está acompañado
por un vacío existente,
basado en la inconformidad
de lo que alguna vez se fue,
de lo que alguna vez no se fue.
Hoy el ser está atado,
pero quiere salir,
quiere volar de nuevo,
encontrar de nuevo esa bella esperanza en la que se solía refugiar...
en tiempos tempestuosos
que a su pesar,
Parece que volverán.