Se es poco,
la muerte acecha
a cada paso.
Vigilante siempre está
a cualquier descuido,
a alguna torpeza
y llega fríamente
sin ningún consentimiento,
cumpliendo su labor.
Respirar el final,
algunas veces improvisto,
otras más, vívido.
La esperanza termina,
la energía transmuta.
El amplio amor
se quiebra ferozmente,
la lágrima cae,
el grito estremece.
Un fiel colapso
acompaña unas almas,
sienten dolor ajeno,
sienten dolor propio.
Un aire indiferente
es a otras,
evocando la nada,
una asquerosa nada.
No hay pecado.
La debilidad corpórea,
un cuerpo expuesto
a designios externos,
a deseos ajenos;
otras muchas veces
a causas propias.
Huesos, carnes y vísceras,
todo lo mismo,
hacia mismo fin.
Pensamientos y alma,
enseñanzas junto recuerdos,
es lo único
que permanece flotando
en todos aquellos
a quienes tocó,
hizo muy feliz,
otorgó furias lágrimas.
Muy poco queda.
El intenso fuego,
que fuerte ardió,
buscó llenar vacíos
calmar las angustias
intentar el consuelo,
ahora merma... merma;
acabándose lo realizado,
y el ser
comprende la nada.
La debilidad habita
en esta vida,
en sus periferias.
El sentimiento inunda,
invade su alrededor.
Ésa, la alteridad,
toca mi ser,
me hace reaccionar.
Se es frágil.