Miro el cielo.
El tiempo se ha detenido alrededor de mi ser
y cada fragmento de realidad que construyo
es decantado en los sueños del horror.
Escucho sirenas en el aire
avisando que han respondido el clamor
que gesticulan las partículas de espíritu
/insistentes por mi existencia.
El mundo mismo se escapa
de mi voluntad de poder.
Algo sórdido carcome las ilusiones
y las convierte de un terrón de azúcar
a plumas caídas en el suelo.
Ya no vuelan.
Miro mi rostro.
Soy un horizonte suspendido
sin pies posados en el aquí.
Ardo en llamas
y todo lo que conozco es simplemente
/color ceniza
que es la alegoría de mi voz.