Arrancar el grito encarnado
/en mi sangre
que vuelve a mis palabras suspiros
y las sustrae hacia el desconsuelo.
Llamo insistente a aquella voz de mi
pasado,
la verdad es que me llamo a mí
mismo
pues no sé caminar;
no puedo soñar en volar.
Es una cuestión de poder:
no lo poseo, no podría hacerlo...
...mis manos son vulnerables
y es como si esquivaran toda
perturbación y desasosiego,
pero no puedo,
son los alimentos de las palabras sin sonido.
Arrancarme de mi mismo, ¿cómo?
Y pertenezco a
la dañina ingesta de la
/decadente igualdad humana...
¡Qué horrores desvirtúan el espíritu
del Principio!
¿Cómo arrancarme la mente
y con ella
ese huracán de voces ahogadas
que nunca fueron,
a diferencia
del que hoy retengo en mi garganta?
¿Cómo abandonarme?
Los humanos damos soluciones humanas
y no me son suficientes,
pues somos corruptibles.
Mas a lo lejos en el horizonte,
a través de un mar
se cristaliza carne
la serpentáguila,
me vislumbro
/siendo