Mi deseo es ser cierto en mis palabras,
respirar
y vivir.
Mi voz es imbricada entre el aire
y las necesidades no visibles
/a mis ojos.
-y la luz de los astros me conforta-
¿Qué preguntar,
acaso,
qué querer?
La sombra se devela
/no siendo más
y mi mar es navegado a cada instante.
En el alba renazco
esperando en lo indecible.
¿Dónde estoy?
Si el lenguaje ha impregnado el espíritu;
todos los rostros están perdidos...
y el agua se inmaterializa en el sentir.
-estoy dormido-
¿Cómo despertar,
incluso,
cómo perder la razón?
Pues lo que he considerado bueno
no me ha sido útil
y hoy solo puedo nombrarme como semilla
de lo que no he incrustado yo.
Y la brisa acaricia mi piel
pronunciándome que todo estará bien,
si así lo deseo,
en tranquilidad.