En las palabras que no son dichas
es donde se encuentra mi rostro
y junto a él,
el otro que aún no tiene forma.
Es el rostro del otro
empalidecido por la poca certeza,
alojada en las palabras que no son dichas
y con éstas
incertidumbres,
incertidumbres.
No ofrezco certeza ni doy forma
a lo que hoy dejé en el día
y a lo que mañana en la noche
ya no volveré a encontrar...
La metamorfosis de la vida
ahoga cada ilusión
y le permite a otras más
brotar
y vivirse
y marchitarse.
En las palabras que no son dichas
es donde he alojado mi boca
que no me pronuncia;
es el laso, es el ala.
Es el rostro del otro
perdido entre el sí y entre el no,
el que divaga en busca del hilo de mi voz
y con éste
incertidumbres,
mis incertidumbres.