La cruda franqueza
apaga las sonrisas de aquellos
que de mentira e ilusión se jactan.
Palabras que con el viento
agitan el sentimiento sepultado
y el alma acongojada
en suaves intentos de gritar,
decide coser sus labios.
Franqueza a tu oído,
franqueza a tu pensar.
El mundo se deshace en sus aguas;
el hombre huye a su piel,
el hombre huye a su mismidad.
La cruda franqueza,
ésa que irrita los devenires no planeados
y las concepciones del pasado.
Palabras que con el viento
hieren la verdad del ser
y el argumento ya con moscas
ni en la boca que se lanzó
ya se podría sostener.