La seguridad del vientre
de la madre...
en donde todo era piel
y la preocupación no era.
Qué pleno y tranquilo
debió ser todo eso.
Hoy, el tiempo ha hecho
que el desasosiego ya sea
y que la plenitud sea fugaz,
momentánea e invivible.
¿Cómo será de nuevo
/habitar en un vientre?
La mente ya percudida
no aguantaría esa simpleza
/de la perfección natural,
en la que el ser era uno
con la madre,
con el universo.