Déjenme con el infierno,
con el caos que ando creando;
con el paraíso en el que creo
y en el que vivo
Déjenme amar esta existencia,
amar la naturaleza,
en lo que veo y en lo que no,
en lo que creo.
Déjenme sentirme mundano
y luego, cuando quiera,
estar dentro de mí, de mi alma,
dentro de mi esencia.
Déjenme en este mundo en el que habito con tantos,
locos como yo,
felices como yo,
plenos como yo,
tristes como yo,
insanos como yo,
inconformes como yo.
Déjenme respirar como mi ser quiere,
caminar y hacer mil cosas
en vez de ir a misas, cultos
y blablerías de esas.
Déjenme tenerle fe a lo que nadie se la tiene,
déjenme creer en la nada y en el todo,
déjenme no cansarme de sonreír
ni de llorar.